bizcocho de vainilla y nata

Deliciosos cupcakes de bizcocho de vainilla: una receta fácil y esponjosa para todos

Sección: Bizcochos básicos

Bienvenidos a un nuevo día en el blog de repostería. Hoy iniciamos una sección que personalmente me encanta: los bizcochos básicos. En esta sección iremos alternando con recetas fáciles cada martes. Comenzaremos con el bizcocho de vainilla, que es neutro y gusta a todo el mundo.

Recetas versátiles

Estas recetas básicas también son perfectas para hacer tartas de diferentes estilos, como la tarta de buttercream o de fondant. Además, son ideales para desayunar por las mañanas ya que son jugosos, esponjosos y con mucho sabor. Estoy encantada de compartir esta sección en el blog, donde os explicaré paso a paso cómo hacer estos deliciosos bizcochos.

Ingredientes necesarios

  • Azúcar blanco
  • Harina de trigo común
  • Aceite de oliva de sabor suave o aceite de girasol
  • Leche
  • Huevos
  • Pulvo de hornear o levadura química
  • Extracto de vainilla
  • Pizca de sal
Preparación del bizcocho de vainilla

1. Comenzaremos batiendo los huevos a alta velocidad durante 5 minutos. Esto permitirá que se vuelvan más blancos y aumenten su volumen para introducir aire y obtener un bizcocho esponjoso.

2. A continuación, añadimos el azúcar y batimos durante un minuto más hasta que se incorpore completamente a la mezcla.

3. Después, agregamos el aceite de oliva de sabor suave y la leche, ambos a temperatura ambiente. Estos ingredientes se integran más fácilmente cuando están a la misma temperatura que el resto de la mezcla.

4. Añadimos también el extracto de vainilla para darle un sabor delicioso al bizcocho.

5. Por último, incorporamos la harina, el polvo de hornear y una pizca de sal. Mezclamos todo hasta obtener una masa homogénea.

Notas finales

Si utilizas huevos medianos o de tamaño M en lugar de los huevos grandes que he usado, debes utilizar 4 huevos en lugar de 3. Además, puedes hacer esta receta a mano, pero es más recomendable utilizar una batidora eléctrica para obtener mejores resultados.

Hoy vamos a hablar sobre un aspecto fundamental a la hora de preparar postres caseros: el batido correcto. Aprender a mezclar bien los ingredientes es clave para obtener resultados suaves y esponjosos. A continuación, te daremos algunos consejos para lograr el batido perfecto y evitar errores comunes.

Preparación de la masa

Para comenzar, vamos a preparar una masa básica de bizcocho. En un bol, añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar. *Batimos* hasta obtener una textura cremosa y homogénea.

Tamizado de la harina

Una vez integrados los ingredientes anteriores, es el momento de tamizar la harina junto con el polvo de hornear o levadura química. *Tamizar* consiste en pasar la harina por un colador para eliminar los grumos y asegurarnos de que se integra correctamente en la masa. En este paso, añadimos también una pizca de sal para potenciar el sabor del bizcocho. Antes de batir, es importante mezclar un poco los ingredientes para evitar que salgan volando al encender la batidora.

Batido adecuado

Es crucial batir la masa a una velocidad baja una vez añadida la harina. Es recomendable *batir hasta que no queden restos de harina* visibles, sin sobrebatir. Si se desarrolla demasiado el gluten, la masa se compactará y el bizcocho quedará duro después de hornearlo. Por otro lado, es importante destacar que utilizo harina de trigo común, sin ingredientes especiales. Esto me permite ajustar la cantidad de polvo de hornear según la receta que esté preparando.

Horneado y desmoldado

Una vez que la masa está lista, la colocamos en un molde previamente preparado. En este caso, utilizaremos un molde de aluminio de 18 cm de diámetro y 10 cm de alto. Es recomendable cubrir las paredes del molde con papel encerado o de horno, lo cual facilitará el desmoldado. Otra opción es engrasar el molde y espolvorearlo con harina. Es importante igualar un poco la superficie del bizcocho antes de hornearlo.

Tiempo y temperatura de horneado

El bizcocho deberá hornearse a 180 grados Celsius, con calor arriba y abajo, sin ventilador. El tiempo de horneado variará entre 50 y 55 minutos, dependiendo del tamaño del molde. En este caso, horneamos durante 53 minutos, pero es recomendable hacer la prueba del palillo para confirmar que el bizcocho está cocido en el interior. Si se utiliza un molde de diferentes dimensiones, se deberán ajustar los ingredientes y el tiempo de horneado correspondientemente.

Cuando preparamos un bizcocho casero, es importante seguir ciertos pasos para obtener un resultado esponjoso y jugoso. A continuación, te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a conseguirlo:

Controla el horneado

Una de las claves para obtener un bizcocho perfecto es controlar el tiempo de horneado. Para comprobar si está listo, puedes pinchar el centro con un palillo. Cuando veas que la superficie está doradita, es hora de comprobar su cocción.

No abras el horno ni varíes la temperatura hasta que hayan pasado al menos dos tercios del tiempo total de horneado. Si lo haces antes, corres el riesgo de que el bizcocho se hunda por el centro. Por otro lado, si hay un exceso de temperatura, el bizcocho puede quedar picudo o con la superficie en forma de cono.

Deja reposar antes de desmoldar

Una vez el bizcocho esté listo, déjalo reposar durante 10 minutos en el propio molde, sobre una rejilla. Pasados los 10 minutos, ya puedes desmoldarlo. En este caso, le damos la vuelta para que se desmolde fácilmente y gracias al papel de horno o encerado, no se pegue para nada a las paredes del molde. Si utilizas moldes desmontables, simplemente debes abrir el molde y sacarlo de la base.

Enfría el bizcocho boca abajo

A mí me gusta dejarlos enfriar boca abajo, así nos quedan los bordes superiores perfectos que podemos utilizar para hacer tartas. Pero así, tal cual, sin relleno ni nada, este bizcocho queda muy rico para comerlo en el desayuno o a media tarde.

Servir y disfrutar

Una vez el bizcocho esté frío, ya podemos servirlo y estará listo para comer. El resultado final es un bizcocho esponjoso y con una miga muy jugosa. Como veis, la parte superior quedará con las marcas de la rejilla, por eso, si lo ponemos boca abajo, se verá perfecto y con un color dorado muy bonito.

Para mí, este es sin duda uno de los bizcochos imprescindibles para hacer tartas, ya que queda muy jugoso, esponjoso y con un sabor súper rico.

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¡Hasta pronto, cupcake lovers!

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